Viajando con el iPad Pro y la Macbook 12″

Esta semana regresé de un viaje de 23 días en varios lugares de Europa por motivos vacacionales y laborales. Como todo buen geek, la tecnología que llevo conmigo forma parte de la experiencia de salir de casa por varios días. Dado que iba a ser nómada por algún tiempo, había que definir la mejor configuración para ser productivo y tener entretenimiento con los aparatos que podían acompañarme. Del iPhone no hablo porque sin duda va conmigo como dispositivo de comunicación, cámara fotográfica y entretenimiento.

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En ocasiones anteriores en un viaje como éste, la configuración había sido un iPad de tamaño regular o mini, como dispositivo primariamente de entretenimiento, y la MacBook de 13 pulgadas para trabajar. Dicha configuración implica que el dispositivo portátil y digamos, “limitado” es el iPad y la productividad se lleva en la MacBook a costa de más peso y volumen. Para esta ocasión, llevé mi iPad Pro como dispositivo de entretenimiento y principal medio de trabajo. Sin embargo, para ser precavido, en lugar de una MacBook de 13“, me llevé la nueva de 12” con la idea de usarla sólo en caso de emergencia si es que había algo que no pudiera realizar con el iPad Pro. Con esta elección además de usar los aparatos más nuevos, perseguí la idea de Apple sobre usar el iPad Pro como un sustituto de la laptop.

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Durante los primeros días que estuve cambiando de localidad de un sitio a otro, no prendí la MacBook para nada. Usé el iPad Pro para todo; correos, videos, algunos juegos, redes sociales etc. Dado que en esta etapa estaba principalmente de vacaciones, no tuve una necesidad real de usar iWork, Office o manejo de archivos. Tuve sentimientos encontrados hacia el iPad Pro como dispositivo de entretenimiento. Lógicamente la gran pantalla y resolución permite una experiencia inmejorable cuando estás disfrutando de contenido, sin embargo el precio es alto. Fui sensible al tema de la portabilidad y el peso que lleva consigo. Por ejemplo, en el avión se puede poner en la mesita, pero ocupa todo el espacio y su manejo en tan reducido espacio se siente torpe y un poco estorboso. Ya que estás sentado viendo tu película la cosa cambia, la verdad sí se ve muy bien aún cuando la posición que tienes que utilizar es vertical forzosamente. En muchas ocasiones estaba añorando lo liviano y ágil de mi iPad Air 2.

No extrañé poder colocar el iPad en posición horizontal como lo hago comúnmente con el iPad Air 2, ya que me di cuenta que esa posición sólo es cómoda cuando vas a usar el teclado en pantalla. Teniendo el Smart Keyboard, la posición vertical ya sea presentando el teclado o no, es la única que hay para operar el iPad Pro usando la cubierta. Esta posición es práctica para visualizar contenido en la pantalla o escribir usando el Smart Keyboard, sin embargo, para otro tipo de interacciones no es cómodo, por ejemplo para jugar o ver redes sociales. También puedes colocarla totalmente acostada como un cuaderno pero no es cómodo salvo que vayas a usar el Apple Pencil para tomar notas o dibujar (que jamás sucedió en mi caso). Lamentablemente hay muchas aplicaciones que no se han actualizado para poder considerar su uso horizontalmente o para el tamaño de pantalla del iPad Pro, esperaría que esto vaya cambiando progresivamente. Si bien para leer libros prefiero el Kindle, no encontré una invitación para hacerlo, tampoco con artículos guardados, cómics o revistas. Es muy pesada para sostenerla con una mano por mucho tiempo como normalmente hago con lecturas largas en el iPad Air 2.

En términos generales me gustó mucho usarla, pero el sacrificio de portabilidad es notable y creo firmemente que el uso que yo le doy a un iPad al momento de viajar requiere esa característica. Anteriormente cada vez que había que sacar el iPad, el proceso era ágil; lo tomabas, abrías la cubierta y listo. Comparativamente ahora hay que desdoblar el teclado, acomodarlo y hacer el proceso inverso cuando acabas. No es un drama, pero sí se siente más lento que con con un iPad más pequeño y estamos acostumbrados a ello.

En un viaje para conocer nuevos lugares visualizar las fotografías y videos que uno va sacando es un gran entretenimiento. Gracias a su gran pantalla, el iPad Pro permitía ver las fotos que se subían a iCloud desde mi iPhone de una manera inmejorable. De ninguna manera se me ocurrió tomar una foto con el iPad Pro ya que por su gran tamaño no es práctico, pero se disfruta mucho verlas ahí.

Cuando terminó la parte recreativa de mi viaje y comencé a necesitar una herramienta de trabajo, seguía con la idea de usar sólo el iPad Pro, pero tuve que sustituirla por la MacBook de 12“ que había traído para ”emergencias”. La razón es que necesitaba usar seriamente Power Point para darle formato a una presentación e integrar diapositivas de otro archivo. Ya sé que en el iPad Pro esto es posible, pero toma cinco veces más tiempo hacerlo. La interfase touch es divertida pero mucho más cansada que un mouse. Además me mata en iOS el no poder abrir dos ventanas de la misma aplicación para interactuar entre sí. De no haber sido específicamente por estas necesidades, hubiera podido utilizar muy bien el iPad Pro para trabajar. La realidad es que cuando necesité concentrarme en hojas de cálculo o presentaciones, me sentí mucho más ágil en la Mac con un mouse, multi ventanas y la posibilidad de acceder a mis archivos con pocos clics.

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Mientras usaba la MacBook de 12“ pensaba que me gustaría estar usando una de 13” para contar con una pantalla más grande y mejor procesador. Lo anterior lo digo no porque la MacBook de 12“ sea mala, al contrario, mejor costo-beneficio de portabilidad y desempeño no puede haber, pero si ya había hecho el sacrificio de traer un gadget ”pesado”, creo que hubiera sido mejor aprovechado con la MacBook y no con el iPad Pro.

La MacBook de 12″ es una maravilla de portabilidad, no pesa nada y tiene OS X completo y sin limitaciones. La experiencia de uso es agradable pero es un poco cansada para largas jornadas de trabajo. Cuando se trata de transportarse, es genial pero para trabajar es mucho más agradable hacerlo con una pantalla más grande. Por otro lado, me frustró darme cuenta lo endeble que es. Durante el viaje, un cable quedó atorado entre la ropa y cuando lo jalé, salió disparado sin control y el conector chocó con la tapa de la MacBook a una velocidad muy baja. Tristemente creó una abolladura en la tapa que es visible y que me molesta mucho. Creo que una MacBook Pro hubiera resistido sin problema ese accidente ya que no fue un golpe tan fuerte para causar tal daño. Una computadora que es de viaje tiene que ser más resistente. Para aquellos que tengan esta MacBook, no puedo enfatizar más en sugerir una protección para que no sucedan estos accidentes. Protegerla con cubiertas claramente compromete la portabilidad y quizá el peso, pero después de esto, creo que es mejor opción.

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El iPad Pro para viajar es una maravilla pero el costo en portabilidad es alto. La gran pantalla se vuelve un deleite pero siento que la experiencia que se busca en una tableta como hoy la conocemos, se compromete mucho al pesar y ocupar gran volumen. Casi todo se puede hacer en un iPad pero la realidad es que el trabajo operativo de quienes trabajamos con documentos tipo “office” se ve reducida en velocidad o limitada. Si mi trabajo fuera escribiendo textos o blogs es la herramienta ideal sin duda alguna. Pensaba también que el Apple Pencil sería útil para tomar notas pero sinceramente ya en la aplicación diaria no lo usé, ni lo sentí necesario. Creo que este aditamento es buena idea solo si vas a dibujar porque además tampoco brilla como stylus.

Entonces, ¿puede el iPad sustituir a la laptop? La respuesta la tengo más clara hoy que antes: sí puede, pero no hay razón para motivarte a hacerlo. La tableta para mi gusto, tiene un espacio en donde la portabilidad es esencial y el comprometer tan severamente ello en el iPad Pro, daña dicha experiencia que muchos buscan. Ahora tengo más claro que un iPad Pro no debe usarse como un iPad Air o Mini, no son para lo mismo. Creo firmemente que el iPad Pro tiene mucho futuro y potencial pero se va a posicionar en un lugar muy diferente a lo que nosotros entendemos por tableta.

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El iPad Pro será un éxito con aquellos que tengan claridad sobre el espacio que viene a ocupar, no es una tableta como la entendemos y tampoco una laptop, hoy es un turbo aparato para la generación de contenido sencillo como textos y posts. Después de esta experiencia, pienso que a diferencia del iPad Air y Mini, su idea no es tanto el consumo de contenido, porque la mejora en la experiencia para crearlo se da por el sacrificio en portabilidad. Con esto en mente, ofrece una solución relativamente portátil para un perfil muy específico de gente que no es muy amplio. Lo anterior no quiere decir que en el futuro vaya a ser distinto, ya que su limitación es por software y no hardware. Es muy posible que con actualizaciones, lo que acabo de escribir caduque, ya veremos con iOS 10. Si éste me permite visualizar dos ventanas de una misma aplicación, y usar algo parecido a un mouse, creo que puede considerarse una opción seria para un ejecutivo como yo que tiene que hacer gráficos y hojas de cálculo.

Si tuviera que realizar el mismo viaje hoy, volvería a mi configuración anterior, pero no pienso deshacerme de mi iPad Pro, me gusta mucho y no puedo esperar a ver lo que Apple tiene pensado en el futuro para ella, creo que es un diamante en bruto.

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Viajando con el iPad Pro y la Macbook 12″

¿iPad Pro o Macbook? ¿cuál me conviene?

El nuevo iPad Pro llamó la atención de muchos y desde la semana pasada es posible comprarlo en México y muchos otros países. Este producto es parte de la tendencia generalizada de ofrecer dispositivos que den el mejor desempeño con la mayor portabilidad posible. El iPad Pro pretende retar la idea de una tableta como un dispositivo meramente de consumo y no de productividad. Se enfoca a ser utilizada para trabajar sustituyendo a la laptop al momento de ser un ejecutivo móvil.

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Hasta ahí vamos bien ya que el iPad, como lo conocemos hasta hoy, se ha hecho un espacio principalmente en el consumo de contenido (video, juegos, redes sociales etc.). Sin embargo, muchos sentimos la inquietud de explorar su potencial para ayudarnos en nuestro trabajo más allá de tomar notas y escribir correos ¿podría realmente el iPad Pro sustituir a la laptop?. El iPad Pro llama la atención ya que con su gran pantalla, excelente procesador, teclado en la cubierta y Apple Pencil puede ser muy seductor como herramienta de trabajo.

El contraste con la reciente entrada del iPad Pro es que a inicio de este año, Apple presentó la nueva Macbook, una laptop al extremo portátil con una versión completa de OS X. Esta Macbook de 12 pulgadas ha tenido excelentes reseñas en cuanto a desempeño (salvo por la ausencia de puertos). Estas laptops son físicamente más pequeñas y livianas que incluso el mismo iPad Pro.

Quien desea modernizarse, probablemente dudará respecto a la mejor elección entre estos dos aparatos: ¿qué es mejor? ¿una Macbook más portátil y menos poderosa? o ¿un iPad, menos portátil, pero más poderoso? La diferencia de usos entre una tableta y una laptop estaba relativamente bien delimitada hasta hoy.

Primeramente pienso que Apple al someternos a esta elección, reitera en el error de los últimos años de dar opciones a sus clientes. Nos hace sentir que hay que hacer sacrificios en la elección y no se puede tener el dispositivo que se ajusta 100 % a todas las necesidades. Los productos de Apple hoy se canibalizan entre sí y complican la decisión dejando inquietud sobre si elegiste bien al momento de hacer una compra. Escoger entre un iPad Pro o una Macbook así será, ya que cualquiera que elijas, probablemente te hará sentir un poco de angustia al pensar en las posibilidades que ofrecía el otro.

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La mejor elección no es totalmente clara si se busca lograr el mejor balance entre portabilidad y desempeño. Ninguno de estos dos es una inversión económica modesta y asumiendo que se pudieran adquir ambos, no parece ser opción ya que prácticamente se empalman en lo que proponen solucionar (desempeño + movilidad) aunque eso sí, lo hacen de diferentes maneras.

Una primera reflexión para esta elección es pensar sobre el efecto en uno de sumarse a la tendencia de querer una pantalla más grande a costa de portabilidad. El ejemplo perfecto sería el iPhone 6 Plus, que es un gran éxito a pesar de no ser la propuesta más cómoda físicamente. Ofrece una experiencia suficientemente buena con su gran pantalla y mucha gente lo prefiere, aunque sea la opción menos portable. Con esta primera lógica, es el iPad Pro quien sale beneficiado ya que mejoró su experiencia de uso al contar con una pantalla más grande sacrificando portabilidad. La Macbook por el contrario, redujo su pantalla y la experiencia si bien no es mala, se vive mejor en una pantalla más grande.

Dicho lo anterior, si nos enfocamos en portabilidad, entre el iPad Pro y la Macbook hay una diferencia en donde es el segundo el más benévolo en peso y volumen. El iPad Pro tiene entre sus características una hermosa pero grande pantalla que tiene un efecto negativo al momento de ser móvil y pensar en practicidad. Conceptualmente pensamos en una tableta como algo liviano y el iPad Pro no lo es tanto. Si buscamos portabilidad y cargar menos, la Macbook es la opción, es tan liviana que apenas se puede creer que es una laptop totalmente capaz. Sin embargo, al momento de su uso debes reflexionar que un iPad Pro por su misma pantalla, te está dando la mejor experiencia de iOS y la Macbook por la misma razón, no te está dando visualmente lo mejor en OS X.

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La Macbook es una laptop y el iPad Pro con su nuevo teclado se convierte casi en una. Pienso que aún cuando el touch screen es genial, cuando estoy trabajando, me interesa separar lo menos posible mis manos del teclado. Usar touch screen es fácil y divertido cuando usas una tableta. Te permite trabajar, pero claramente no es más cómodo que usar un mouse cuando estás haciendo gráficas o presentaciones. Macbook gana aquí para mi gusto si los periodos de trabajo móvil van a ser largos y necesitas producir algo más que texto.

En cuanto al sistema operativo, iOS se ha modernizado al nivel que prácticamente un ejecutivo puede generar el mismo contenido que con OS X. La diferencia es que aunque la aplicaciones más comunes tienen ya soluciones muy bien probadas en iOS, la contraparte de escritorio suele ser más cómoda y robusta. Si se hace uso de un software muy especializado, es poco probable que haya versión en iOS, por lo cual éste puede ser un factor de decisión hacia la Macbook.

Consideremos que prácticamente todo lo que se hace con mayor regularidad se puede hacer hoy tanto en la Macbook como en un iPad. La diferencia es en “cómo” ya que primeramente OS X es un sistema esencialmente multiventana. iOS ha sido todo lo contrario, monoventana aun cuando por primera vez en la versión 9, existe la posibilidad de tener dos aplicaciones al mismo tiempo. Lamentablemente, hoy todavía no están listas todas las aplicaciones de iOS que pueden usar esta función, las más usadas ya lo ha integrado, pero se depende del desarrollador para que pueda aprovecharse esta característica.

Personalmente he encontrado grandes beneficios en productividad al disponer de menos ventanas en pantalla. Invitaría a cualquiera que quiere escribir un texto, probar generarlo en un iPad. Verán que el avance será mucho más ágil en iOS sobre OS X por la misma ausencia de otras ventanas que distraen (Mail, Twitter etc.). El iPad Pro brilla en este aspecto, mejorando muchísimo en la integración de aplicaciones y movimiento entre ventanas (con el teclado ya se puede hacer). Sin embargo, los usuarios tenemos menos experiencia en usarlas en iOS y el mouse sigue siendo más cómodo para moverse entre ventanas. Pienso que si se depende del uso de muchas ventanas, se podrá operar con el iPad Pro, pero se sentirá uno más eficiente en la Macbook.

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Es posible que el ejecutivo vaya a realizar solamente operaciones sencillas cuando está móvil y quiera darle peso a disfrutar su contenido en su dispositivo. Esto es el fuerte hasta ahora de una tableta y el iPad Pro sobresale en ello sobre la Macbook. Si el usuario quiere aprovechar su dispositivo para ver videos, juegos, redes sociales etc, además de tener una herramienta de trabajo, el iPad Pro a todas luces es la opción. La Macbook puede hacerlo también, pero como dispositivo para ver películas, juegos y lectura, el iPad Pro no tiene rival.

Otro tema de relevancia es el espacio para poder llevar archivos en el dispositivo. El iPad Pro en su versión más amplia, cuenta con 128 GB de espacio mientras que la Macbook en su versión más modesta, empieza con 256 GB y llega hasta los 512 GB. Hoy las opciones de nube permiten que con poco espacio en el iPad se pueda acceder a los archivos, sin embargo requiere forzosamente de una conexión a internet. No hay duda que si hay necesidad o inquietud por contar físicamente con copia local de los archivos, hay que irse por el Macbook. Por muy basto que sea el espacio en el iPad se queda corto para guardar copias locales de muchos archivos. El que elija un iPad sobre una Macbook tendrá que depender probablemente de servicios como iCloud y/o Dropbox. Funcionan ya muy bien, pero requieren una conexión de calidad a internet para ser operables. Si la cantidad de archivos no es muy amplia o hay la confianza de tener fácil acceso a internet, esta variable no hay que considerarla para discriminar entre ambas.

Hablando de conectividad a internet, el iPad Pro puede resultar mejor, ya que el usuario tiene la posibilidad de pagar un poco más y comprar la versión con datos 4G. La Macbook tiene que conectarse a WiFi de manera convencional y no tiene versión con conexión a datos 4G, aunque se puede conectar a través del servicio de datos del celular. Siempre es mejor experiencia contar con propia conexión a internet, ya que permite no sólo rápida conexión, sino que además cuando uno es móvil, puede ser molesto o imposible conseguir WiFi. iPad Pro es ganador en ello, pero hay que pagar más por esta versión y además contratar un plan de datos que representa un gasto adicional. Si no se considera esto, ambos aparatos están en igualdad de condiciones en conectividad.

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En cuanto a la creación de contenido, la variabilidad es alta entre individuos. Si el trabajo o necesidad es esencialmente introducir textos, mail, manejar redes o websites, creo que el iPad Pro puede ser la mejor opción. Para una comparación justa con la Macbook se asume que el iPad Pro contará con el teclado externo (smart keyboard), ya que si bien el que sale en pantalla es muy bueno, para largas jornadas de escritura es más cómodo y eficiente usar teclas físicas. Además usar el teclado en pantalla en el iPad Pro si bien estorba menos que en un iPad Air o Mini, reduce el espacio de visualización de la pantalla. La Macbook llevaría ventaja aquí por si teclado físico pero también nos obliga a tenerlo independientemente de ser necesario.

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Pensando en el ejecutivo que tiene que hacer gráficas y presentaciones, es posible que el iPad Pro tenga todavía un poco de relego con el nivel de productividad que pueden proponer las versiones completas de escritorio. No es tanto el caso de iWork para iOS que en gran medida es parecido a su contraparte en OS X, pero en el caso de Microsoft Office, sí hay varias omisiones que lo alejan del buen nivel (edición y creación de gráficas, macros, tablas dinámicas, por ejemplo).

Para ser claros, se pueden generar documentos, hojas de cálculo y presentaciones con gran dignidad y agilidad en el iPad Pro, pero si se pretende hacerlo de manera muy compleja, es posible que la máxima eficiencia y efectividad se obtengan de un sistema operativo más robusto como OS X. En iOS será poco lo que no se pueda hacer con iWork o Microsoft Office, pero también se suma la molestia de una nueva curva de aprendizaje para alguien acostumbrado a las versiones de escritorio.

Ahora, desde otro punto de vista, una tableta es definitivamente mejor si el ejecutivo más que producir contenido, se dedica a revisarlo y retroalimentar a terceros. No puedo pensar en mejor experiencia para leer un pdf o documento, que con el iPad Pro. Su gran pantalla es un gran beneficio ya que permite la visualización de documentos de manera muy agradable y cómoda. Además para maximizar la efectividad de revisar un documento, el contar con el Apple Pencil es imperativo, ya que se podrán hacer anotaciones de cambios de una manera sencilla y ágil. En la Macbook se pueden revisar documentos pero con una menor eficiencia y rapidez.

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Si en tu trabajo hay algo de artístico involucrando dibujo, no hay debate, el iPad Pro es la opción y sin duda debes considerar sumar el Apple Pencil. Si de algo se ha hablado bien es justamente de lo impresionante que funciona para dibujar. Obviamente también es muy atractivo para quien gusta de escribir a mano o hacer mapas mentales. La Macbook está lejos de ofrecer una experiencia tan integrada en el plano artístico o manual.

Otro factor muy importante es el precio. Para poder gozar de la mejor experiencia en iPad Pro comparable con un Macbook, necesitamos pensar que se van a adquirir al mismo tiempo todos los accesorios. Si éstos son prescindibles, el claro ganador sólo por precio, es el iPad Pro.

Si queremos comparar en precio el iPad Pro con la Macbook, se deben invertir $19,799 pesos (128 GB WiFi) o $22,499 (128 WiFi y datos 4G) y sumar el smart keyboard ($3,399) y el Apple Pencil ($1,999), que nos da un total de $25,197 y $27,897 respectivamente. El Macbook empieza en $26,999 (256 GB) y $32,999 (512 GB).

Asumiendo que hay un presupuesto de este orden, pienso que el dinero no sería el criterio contundente para escoger. La opción más barata de iPad Pro (128 GB Wifi) con accesorios es $2,000 pesos más baja que el Macbook de 256 GB. Considerando que te estás gastando entre $25,000 y $27,000 pesos, quizá $2,000 (Aprox. 8 %), no hagan la diferencia si te gusta o sirve más la Macbook. Ahora, esos $2,000 pesos pueden ser el factor para decidir ya que a nadie le viene mal ahorrarlos, sobretodo si el iPad Pro se ajusta a lo que se necesita.

Otra perspectiva también es que si tenemos un poco más de presupuesto, podemos comprar el mejor iPad Pro (128 GB y datos 4G) con todos los accesorios, pagando sólo un 4 % más que la Macbook de 256 GB. Es decir, que si en lo anteriormente platicado te ha hecho más sentido el iPad Pro, por casi la misma cantidad de un Macbook te compras el mejor iPad Pro completamente equipado.

En conclusión es claro que la Macbook para efectos 100% de productividad, sigue en ventaja. Sin embargo la expectativa de una computadora personal móvil no es ésa. Al ser móviles, nos interesa muchas veces poder mezclar la manera más fácil y accesible de consumo de contenido junto con una herramienta robusta pero a la que no se le va a demandar gran uso en el trabajo.

Si bien el iPad Pro es la tableta que más se acerca a este concepto, todavía no creo que podamos decir que para trabajar ya podríamos olvidarnos de la Macbook. Todavía le falta un poquito para lograrlo. Lo cierto es que con el procesador y hardware que tiene, el potencial para el iPad Pro es altísimo para acercarse a ese objetivo. Sin duda durante los próximos meses veremos implementaciones y aplicaciones que la mejoran y la irán consolidando para lograr que de manera móvil nos olvidemos de considerar un sistema operativo de escritorio. Es una apuesta certera, pero al futuro. Con el iPad Pro vas a innovar y explorar nuevas maneras de hacer las cosas. Esto para mi es divertido y razón suficiente para retarla más para mi uso laboral. Con la Macbook vas más seguro, por un camino conocido que no te deja atrás en tecnología pero es menos arriesgado.

Pues bien, ¿qué hacer? Hay quizá otros factores que pertenecen a la particularidad de cada individuo. También está el factor “corazonada”, es decir, hacerle caso a donde te lleve tu intuición más que hacer una adquisición 100 % pragmática. Al final, los dos aparatos son geniales y en cualquier caso, estás a la vanguardia tecnológica con tu elección. Escoge el que más te guste y no pienses en lo que ofrecía la otra opción sino en los beneficios que te da lo que elegiste. Éxito.

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¿iPad Pro o Macbook? ¿cuál me conviene?

¿Te vas a comprar una nueva MacBook? Opinión y perspectiva

  

Quizá la sorpresa que nadie se imaginaba de la conferencia de Apple de hace unos días fue la incursión de la nueva Macbook. Había muchos rumores referentes a una “Macbook Air de 12 pulgadas” con ligera duda sobre la posibilidad de tener pantalla retina.

Apple sorprendió comprobando dichos rumores al presentar una laptop que probablemente marca la pauta de las tendencias que veremos en los próximos años. La nueva Macbook (no Macbook Air como la mayoría pensábamos) es un aparato con implementaciones tecnológicas muy atrevidas y por ello, cuestionada en varios aspectos. Para considerarla opción, hay que pensar si los sacrificios que vienen al usarla sobre una Air o Pro, valen la pena.

La Macbook era hace unos años la laptop que tenía Apple para el consumidor “promedio”. Son clásicas y hay pocas, pero todavía se ven funcionando con su característico color blanco y en ocasiones negro. Hace pocos años las descontinuaron dejando sólo las versiones de Macbook Air (portabilidad) y Pro (potencia y opción de pantalla retina).

Apple ha decidido reintegrarla con una diferente propuesta de valor. La nueva Macbook se podrá adquirir en algunos países a partir del 10 de abril. Al momento no sabemos si México está incluido dentro de los elegidos, lo más seguro es que tarde en llegarnos por acá.

Con esta nueva Macbook, se despierta un nicho de mercado retando lo que Apple ya había resuelto y el consumidor comenzaba a entender. Precisamente cuando la mayoría está entendiendo el lugar donde se posiciona en nuestra vida una tableta y una laptop, es el momento en que Apple crea un producto intermedio entre ambos.

La nueva Macbook es justo la extrema portabilidad de una tableta con todo el poder de un sistema operativo de la Mac (OS X). Entonces, ¿hay lugar para este producto? Quizá sí, pero Apple no deja de complicarnos la decisión de elegir sus productos. Atrás quedaron los tiempos de hacer sentir al consumidor que siempre iba a elegir la mejor versión del producto. No está mal, pero es un tema a entender y como fan de Apple, me gustaba no tener que quebrarme tanto la cabeza para saber si algo convenía. Simplemente no te hacían sentir que había sacrificios.

El hecho de haber introducido esta máquina con el nombre de “Macbook” con una propuesta impresionantemente más portátil que la Macbook Air, llama la atención. Es natural pensar que la nueva Macbook va a descontinuar a las Air pronto ya que no hace sentido que la versión más pesada ahora se llame “Air”.

La nueva Macbook tiene un monitor de 12“ con una pantalla retina. Tiene un procesador de base de 1.1 o 1.2 GHz dual core M (turbo boost hasta 2.4 y 2.6 GHz). Viene con una memoria no expandible de 8 gigas y con dos versiones de espacio en disco duro tipo flash, 256 o 512 GB. Mide 28.05 x 19.65 cms y lo más impresionante, 1.31 cm en la parte más ancha del aparato (más delgado que el MacBook Air y que el primer iPad). Tiene la tragedia de tener una cámara FaceTime de 480p (bajísima resolución para estos tiempos). Apple mostró en la presentación que innovó en baterías haciéndolas en forma de ”escalera” para aprovechar hasta el más mínimo espacio dentro de la Macbook. Promete 9 horas de batería en navegación Wifi y 10 horas con una película de iTunes. Utiliza una versión integral de OS X Yosemite como cualquier otra Mac. Adicionalmente se precia de ser una MacBook completamente funcional sin necesidad de un ventilador, es decir no hace ruido alguno.

Al momento no se ha podido comprobar su rendimiento ya que todavía no sale a la venta y son pocos los que la han podido ver por unos minutos en el evento de Apple. Por ello no hay formalmente comparaciones válidas sobre su efectividad en la vida rutinaria.

 

¿Qué tiene de bueno?

 

  • Portabilidad, estamos hablando de una laptop completa que pesa menos de un kilogramo (0.92 kgs). No habrá en el mercado una laptop que brinde este poder con tan liviano peso y tamaño

  • Batería, su duración la pone prácticamente al nivel de un iPad. Abre la posibilidad de salirte de casa con un aparato muy liviano sin el cable de recarga ya que durará probablemente todo el día haciendo actividades “normales”.

  • Personalizacion en colores, aun cuando Apple ha descontinuado aquí la clásica iluminación de su logo en la tapa de la laptop, la nueva Macbook viene en tres posibles colores a escoger: gris espacial, dorado y plateado. En los recientes años no había existido la posibilidad de elegir el color de una Macbook como estamos acostumbrados con el iPad o iPhone.

      

  • Force Touchpad, quizá lo más impresionante en innovación de la Macbook. El nuevo “trackpad” (mouse) ahora ha dejado atrás el “clic”. Tiene un trackpad que es sensible a la fuerza que apliques. No tengo claridad exactamente cómo es esto porque no lo he probado, pero los que han tenido oportunidad de usarlo, no se cansan de hablar maravillas de esta tecnología. Incluso se dice que los futuros iPad y iPhone contarán con al similar abriendo un mundo de posibles innovaciones.

      

  • Teclado tipo mariposa, el teclado que trae la nueva Macbook tiene las teclas de tamaño regular pero para que pudieran entrar en tan pequeño tamaño, han reducido los espacios entre entre cada una. Aunado a esto, la nueva tecnología que han implementado habla de hacer la presión de las teclas a prueba de errores por tecleos mal dados. De acuerdo a lo que se mostró en un video, estamos acostumbrados a que si tecleamos parcialmente la tecla, no funciona bien. Al parece el nuevo sistema de “mariposa” previene eso. Nuevamente quien lo ha probado dice que es raro al principio pero lleva a una mayor comodidad para teclear después de usarla por un rato. Algo novedoso es que cada tecla tiene luz independiente para cuando estamos usándola a oscuras. Probablemente una razón para pensar que no saldrá de inmediato en México es justo que habrá que implementar el teclado para usuarios que hablan español.

      

 

¿Qué tiene de malo?

 

  • Un puerto para todo, usando tecnología USB-C, Apple ha implementado utilizar un solo puerto para cargar la batería, mandar señal externa a un monitor e incluso USBs. La idea es que prácticamente todo lo hacemos ya wireless y esta computadora es prueba de ello. Si quieres conectar un USB o un monitor externo (cañón), necesitarás adquirir un conector complementario que vale 79 dólares. Éste es quizá el mayor problema para muchos ante la innovación que pretende proponer Apple. Suena muy bien en elegancia y diseño no tener puertos pero aunque efectivamente estamos dejando de utilizar USBs y tarjetas de cámaras, todavía no estamos mentalizados a una máquina sin ellos. La apuesta de Apple aquí es al futuro, ya que en muchas ocasiones han roto paradigmas exitosamente como por ejemplo, cuando decidieron remover la unidad DVD/CD de las Macbooks e iMacs. Es muy posible que esta tecnología vaya en incremento pero al momento no es lo más común y eso molesta a un conservador. Para aquellos que hemos invertido en un monitor externo Thunderbolt Display para nuestras actuales Macbooks, es todavía un misterio si podrán ser compatibles. Es muy probable que sí, pero no hay nada concreto.

  

  • Procesador, respecto a cualquier MacBook Air o Pro, el procesador se lee más lento. Parece ser que aquellos acostumbrados a darle dura batalla al procesador tendrán que conformarse con una velocidad inferior.
  • Precio, sale más cara que un MacBook Air teniendo menos procesador y puertos. Tiene mejor portabilidad y aunque pantalla más chica, ésta tiene alta resolución a un alto precio. La nueva tecnología que trae del Trackpad está también implementado en las nuevas versiones de Macbooks Air y Pro por lo que no sobresale por ello sobre éstas. El costo de la versión básica de 256 GB es de 1,299 dólares (igual que la versión más básica de la MacBook Pro 13“ con pantalla retina) y la de 512 GB cuesta 1,599 dólares cuando la MacBook Air de 13” más básica cuesta 999 dólares. En resumen te puedes comprar una mejor MacBook que no es tan portátil como la nueva a un precio igual o inferior. No sé al momento cuáles vayan a ser los precios en México pero con el tema del dólar seguramente va a pesar.

 

¿Para quién me imagino que va esta computadora?

 

Veo varios perfiles. El más claro es ese personaje que he visto muchas veces que trae su iPad y un teclado en la funda o externo. Todo para poder usar su iPad como una laptop y no como tableta (fotos, video, navegar, redes sociales). Por ello carga todo el tiempo con un teclado y aprovecha la larga duración de la batería y la portabilidad del iPad. Pienso que la nueva Macbook es justo para ese personaje.

También me parece que es para aquellos que quieren una laptop cuya altísima prioridad es la portabilidad y no el desempeño en procesador. Si bien no han existido las pruebas para conocer el poder del procesador, es claro que es inferior al de una MacBook Air o Pro. ¿En qué se vería afectado esto en uso rutinario? En muy poco, si no editas video o audio, haces procesamiento de datos, lees documentos muy pesados o gustas de tener excesivas ventanas abiertas. La nueva Macbook lo podrá hacer, pero un poco más lento. Si eres un usuario como yo que usa la laptop principalmente para trabajar documentos tipo Office, navegar en internet, contestar mails etc, poco probable que notes desempeño diferente. La gran ventaja que tiene es una portabilidad inmejorable.

Definitivamente una computadora para aquellos que están dispuestos a romper con esquemas establecidos en la industria. Es un producto con apuesta al futuro pero quizá no para el presente.

Para bien o mal Apple poco a poco aprieta los espacios que hay entre aparatos con productos como la Macbook (y el Apple Watch). El consumidor tendrá una complicación más ante la disyuntiva de comprar un iPad, MacBook Air, Pro o la nueva Macbook. Lamentablemente el efecto que no era común en Apple será de hacer sentir al usuario que tiene que ceder en algo al comprar un producto.

 

¿Me recomiendas comprarla?

 

Creo que en términos generales puede no ser la mejor idea. Si el perfil que tienes es de un viajero que no procesa mucho, es muy buena opción pero vas a pagar caro por ella. Mi sentir es como cuando salió la primera MacBook Air; era muy atractiva y con gran tecnología pero no fue un éxito ya que aun siendo lo más portátil del momento, no era una computadora competitiva. Fue hasta que se vino la segunda o tercera generación de MacBook Air cuando fue conveniente comprarla. La mejoraron muchísimo y marcó la tónica de la portabilidad en laptop para muchos.

Es muy posible que lo mismo esté sucediendo aquí. Conviene esperarse un poco a que vaya mejorando. Hoy una MacBook Air promete 13 horas de batería sobre las 9 de la nueva Macbook con más puertos y velocidad, a un precio más bajo. Eso sí, sin la hermosa pantalla retina. Es una computadora tremendamente portable a un costo-beneficio creo yo, más óptimo.

Aun con el anterior razonamiento, la nueva Macbook es una tentación. Como lo definió Phil Schiller en la presentación, despierta la “Mac-lujuria” de todo aquel fanático de Apple. Es un producto que te reta a analizarlo y entenderlo. Es difícil de justificar y valorar si no eres un usuario móvil. Interesante para algunos que nos divierte explorar pero nada para el usuario promedio que no le interesa enfrentar problemas técnicos con su computadora.

Ya veremos cuando salga. Todo puede pasar.

  

¿Te vas a comprar una nueva MacBook? Opinión y perspectiva