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Avengers Infinity War – Reseña OBG888

La siguiente reseña tiene spoilers. Si no has visto la película recomiendo no leerlo hasta que lo hayas hecho. 

Existen películas que se han convertido en leyendas y hay que reconocer cuando se ve una. Avengers Infinity War será reconocida como una obra como nunca antes se había logrado. Es un proyecto construido a lo largo de 10 años al que antecedieron 18 películas en las que hemos disfrutado de emblemáticos personajes de los cómics de Marvel.  La mayoría de estas producciones han sido grandes éxitos y han contribuido para llegar al momento de integración de la mayoría de sus personajes.

Para alcanzar este nivel, Marvel fue paciente y dosificó su trama con buen ritmo. Con altas y bajas en sus películas, se ha creado el mejor universo sincronizado en cine. Pienso que con esta película se ha marcado ya a una generación como quizá en su momento lo hizo Star Wars.

Aún con un desfile de personajes exitosos, Avengers Infinity War no la tenía fácil. La suma de tantos protagónicos puede causar muchos problemas y situaciones forzadas. Para fortuna de todos, no es así, funciona como un rompecabezas perfecto que se va armando satisfactoriamente mostrando balance y un buen guión. Claramente se puede valorar más si estamos al corriente de las películas predecesoras, de las más recientes, mínimo Civil War y Thor Ragnarok.

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A lo largo de cada película antecesora, hemos avanzado poco a poco con la macro trama de las gemas del poder. La historia es centrada en el villano Thanos y su travesía para reunirlas. ¿Para qué las quiere? Con ellas puede eliminar a la mitad del universo con un chasquido de dedos. Su motivación es oscura, pero razonada: Sustentabilidad. Es decir, no es un villano por ser malo, tiene una motivación estructurada sobre el equilibrio de los recursos en el universo (a diferencia del cómic en donde por cierto lo que quiere es impresionar a La Muerte). Incluso he escuchado que está a favor de su causa.

Es verdaderamente un deleite ver cómo se van sumando personajes. Se aprovechan sus conflictos y personalidades para explotar situaciones. Thanos realmente se siente como un oponente invencible que ve a nuestros poderosos héroes como pulgas. En ningún momento se le ve miedo, al contrario, impone con su presencia y lo sabe. La mejor actuación para mi de todos es de Josh Brolin encarando a este villano. Aún cuando es un personaje animado por computadora, no se percibe así (como en Justice League ejem, ejem). Sus movimientos y gestos me transmitieron todas las emociones maravillosamente.

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Al empezar la película, no divaga, va directo a la trama y te sientes en casa al ver caras conocidas. Desde la primera escena es evidente que no la van a tener fácil. Dos personajes clave de Thor mueren rápidamente a manos de Thanos y a los pocos minutos empezamos con una emocionante lucha que une a Dr. Strange, Iron Man, Wong y Spiderman (se echa de menos a Hulk). De ahí en adelante, los descansos de las magníficas escenas de acción son pocos y junto con el toque que acostumbra Marvel, las dos horas y media de la película se van volando.

La trama tiene momentos de mucho estrés combinado siempre con humor, pero el final es particularmente triste. Como espectador ver tantas muertes al terminar es duro. Particularmente la escena con Tony Stark y Peter Parker debería estar patrocinada por Kleenex. Aún así durante la mayoría de la película prevalecen situaciones divertidas y de acción. Cada una llega en los momentos adecuados para un equilibrio de emociones como hacía mucho no sentía. Buen manejo de los personajes, rol e interacciones.

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Aún cuando la describo como espectacular, pienso que existen un par de momentos en que las decisiones no son las lógicas considerando lo que está en juego. La situación con Vision no me cuadra. Lo que está en juego al tener la gema en su posesión es el universo. Ciertamente es un androide con “vida” y sentimientos, pero si el universo está en peligro no hace lógica dejar de destruir la gema cuando todavía tienen tiempo. Incluso mueren más personas por protegerlo en la batalla de Wakanda que haciendo el sacrificio pertinente. Lo entiendo como capricho del Cap, pero no me hizo sentido aún con el estricto código de boy scout que maneja. Sabía que Thanos venía por la gema y no parece sensato arriesgar literalmente a medio mundo.

Lamenté mucho el golpe que le han dado al personaje de Star Lord (Peter Quill). Es un personaje que nos ha ganado el corazón y desde luego es humano (parcialmente), pero la realidad es que no encaja que pierda el control cuando Mantis tiene dominado a Thanos. No digo que todos aguantaríamos perder al amor de nuestra vida, pero ese personaje ha dado pruebas de madurez para no reaccionar tan erráticamente.. Quizá lo anterior sea parte de algo mayor y no lo sabemos, pero por ahora ha quedado en un arrebato inexplicable para mi.

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Disfruté mucho de las interacciones de Spiderman, Iron Man y Dr. Strange. Muy ocurrente toda esta parte como lo fue, el nombramiento de “Avenger” a Spiderman; inmejorable la cara de orgullo que pone posterior a que Tony Stark se lo dice. Memorable la interacción de Thor con los Guardianes, creo que las mejores puntadas se dan aquí (” es como si un pirata y un ángel tuvieran un hijo”… joya).

Thor Ragnarok me gustó como película pero me sentí incómodo al ver cómo se perdía la esencia de Thor. Cabellera, ojo y martillo, todo perdido con su respectiva lógica pero que nos llevó a una versión que no me gustaba del personaje. En Avengers Infinity War regresa a algo más cercano a lo que yo quería ver. Recupera su uniforme clásico y construye una nueva arma parecida al perdido Mjolnir. Su entrada en Wakanda es de los momentos más emocionantes, tanto que se me salieron un par de aplausos (penita, ya sé).

La mayoría sabemos que Avengers Infinity War es es la primera de las dos partes. Al terminar esta película me sentí como si acabara la temporada de una amada serie en Netflix, se queda inconclusa y te deja en shock. El próximo año tendremos la segunda parte en la que se tendrían que resolver varias dudas y espero que con un buen guión nos lleven a ese triunfo que debe acompañar a las películas de superhéroes. La sensación la comparo con el sentimiento que me dejó de niño ver El Imperio Contraataca, magnífica, pero los héroes terminan en posiciones claramente de desventaja. Interesante ver que los Avengers que sobreviven a la “purga” son de tinte clásico (fundadores). No sé qué interpretación pueda tener esto después.

No se pierdan Avengers Infinity War. Aquellos que han acompañado a Marvel a lo largo de sus películas no hay ni qué discutir, la van a pasar bien. Aquellos más casuales van a pasar un muy buen rato aunque les costará trabajo valorar el gran trabajo que representa. Como fan no puedo estar más agradecido de la justicia que le han hecho así como la importancia que tienen hoy los cómics en la cultura urbana contemporánea gracias al cine. No tengo duda que junto con su próxima secuela, Avengers Infinity War se consolidará como una referencia legendaria en la historia del cine.

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Contacto:
@OBG888

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Avengers Infinity War – Reseña OBG888

Interpretación de encuestas electorales, más allá del resultados

Captura de pantalla 2018-04-13 a la(s) 14.43.05.pngPublicación DDT AMAI  para Mayo  2018

La mayoría de las agencias de inteligencia de mercados no estamos en el ojo del público, normalmente quien nos conoce es porque trabaja en la industria o utiliza nuestros servicios. Lo anterior suele alterarse cuando la gente se expone a las encuestas electorales. Lógicamente mucha gente hace una conexión a la efectividad de las mal llamadas “casas encuestadoras” utilizando como referencia la certidumbre que tienen sus resultados en pronosticar al ganador en la contienda electoral.

En elecciones recientes realizadas en México, las declaraciones de periodistas y analistas respecto a la poca precisión de las encuestas lastimó al gremio. Incluso a aquellas agencias que estamos convencidas de no trabajar con partidos políticos. Es imposible tener certeza de su validez ya que no tuvieron auditorías pero la realidad es que muchos de los cuestionamientos fueron producto de la ignorancia y la falta de interés por la metodología.

La historia se repite en 2018, y nuevamente vemos encuestas que buscan decirnos con anticipación quién va a ser el nuevo presidente de México. Para muchos, estos resultados preliminares son el “árbitro” y son una herramienta para sentirse ganador o perdedor durante la campaña o el día de la votación. Varias veces hemos visto que al terminar las votaciones un candidato empieza a celebrar su victoria sin que lo haya aprobado el INE porque “todas sus encuestas” lo declaran ganador.

Es válido compartir una perspectiva razonada y científica sobre lo que realmente se puede interpretar de los resultados de las encuestas. Por no ser interesantes, muchos no se detienen a razonar sesgos que pueden existir y generar una diferente interpretación de lo que se lee en el resultado.

Para ayudar a formar una opinión mejor configurada vale la pena reflexionar sobre algunos temas que nos pueden dar una mejor perspectiva y entendimiento de una encuesta.

Metodología y técnica de levantamiento

Hay un valor entendido en la industria de inteligencia de mercados que aplica para cualquier estudio: “Si no haz leído la metodología, no saques conclusiones”. Tomar decisiones sin conocer cómo se hizo el estudio nos puede llevar a caminos incorrectos. Hablando de estudios cuantitativos (encuestas de preferencia electoral), mínimo debemos conocer lo siguiente:

  • Cuántas encuestas se hicieron y los errores de precisión de cada dato
  • Reparto y ponderación de la muestra
  • Método de muestreo
  • Forma de aplicación de la encuesta (online, personal, telefónica…)
  • Ciudades o zonas donde se realizó

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En fin, todas estas precisiones y quizá algunas más no necesitan gran conocimiento científico, pero darnos tiempo para reflexionarlas nos permiten tener sensibilidad sobre la representatividad de la muestra. ¿Es lo mismo si la entrevista se hizo sólo en zonas urbanas? Es más caro y complicado hacer entrevistas en zonas rurales y esas personas también votan, si no son consideradas, la representatividad de lo que es una contienda electoral baja. Otro ejemplo, ¿fue por teléfono? Es decir, ¿estamos dando por hecho que la gente que va a votar lo tiene? ¿podemos obviar que el electorado es así? ¿Será lo mismo si el sondeo es aleatorio en donde no le decimos a las personas que la encuesta es para preferencia electoral? Les comento que son los más radicales los que les interesa participar en encuestas y tener voz (los que quieren cambio). Necesitamos conocer lo anterior para acotar la representatividad que le damos a la muestra. No necesitamos ser expertos para interpretar cómo estas variables pueden alejarnos de la realidad de una elección respecto a una encuesta.

Compara los datos demográficos del electorado (de aquellos que hayan votado) y contrasta con el peso que se les dio en la muestra de la encuesta, ¿se han respetado ponderaciones en el reparto o al momento de procesar?, si esto no se hizo entonces pierde representatividad.

El cuestionario ¿Qué es exactamente lo que le preguntaron a la persona encuestada?

Otro tema de posible desviación es la pregunta que se le hizo al encuestado y la interpretación de la misma. La mayoría de las encuestas parten de un fraseo de la siguiente pregunta “Si hoy fuera a votar por el próximo presidente de la República, ¿por cuál candidato lo haría?”. Es decir, SI HOY FUERA pero hoy no es la elección.

¿Es lo mismo preguntar lo que harías hoy respecto a que lo dices que harás mañana? Es decir, si te pregunto, ¿cuánto tiempo de ejercicio hiciste hoy? vs. ¿cuánto piensas hacer el mismo día pero de la próximas semana? ¿serán los mismos resultados? no necesariamente ¿verdad? Puedes cambiar de opinión cuando llegue el día o las circunstancias pueden ser distintas. Más que en cualquier otra elección anterior, la información llega más rápido a la gente. La era digital permite enterarse rápidamente de cualquier elemento constructivo o destructivo de algún candidato. Por ejemplo, contradicciones, comentarios, ideas, insultos, descalificaciones o por qué no, actos de corrupción (ciertos o no) que pueden ser significativos y cambiar la opinión de una persona de un día para otro. También consideremos que cuando algo sucede, el voto puede alterarse después de un periodo de reflexión y de discusión con nuestro círculo cercano de familiares y amigos.

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Hay ejemplos en los que tan sólo un suceso días antes de la elección ha cambiado una contienda electoral. No es raro que haya cambios en la preferencia en el tiempo en que se puede publicar por ley encuestas y el día de la elección. En Perú́ pasó algo similar hace años con la hija de Fujimori, en 3 días cambiaron las tendencias. En España, hay elementos para pensar que el expresidente Zapatero que iba a perder, llegó al poder por el mal manejo del evento de Atocha por parte del gobierno en turno.

Es factible que los mexicanos como en cualquier contienda electoral, cambien su tendencia de voto en pocos días. Algo puede pasar que altere las preferencias que no alcance a ser medido en las encuestas, o lo que en la mayoría de los casos sucede; que un porcentaje importante decide su voto al momento de estar en la casilla, frente a la boleta.

El indeciso, el apático y el mentiroso

¿Sabías que las últimas encuestas de la contienda del año 2000 daban por ganador a Labastida? Fox terminó ganando por +7%.

Las encuestas tienen normalmente dos matices, el término puede variar, pero existe el dato contando a los que no han decidido su voto y los que sí. Realmente el que da una interpretación integral es aquél que cuenta a los indecisos.

Los indecisos destruyen el supuesto pronóstico de una encuesta, son muy importantes y cuando hay diferencias pequeñas, son los que terminan inclinando la contienda hacia algún lado. Los indecisos no se van a repartir en la misma proporción que los que tienen la decisión y en el momento de sumar votos, se consideran los de ambos.

El indeciso normalmente es aquél que no sabe si quiere un cambio y típicamente se va a inclinar al final a no quererlo. ¿Por qué? suele pasar que los que quieren un cambio más radical y no están conformes ya lo saben, y por ello ya decidieron. No se puede generalizar, pero el indeciso tiende hacia la opción conservadora de lo que ya hay. Es decir, si los indecisos van a las casillas, le va a favorecer probablemente al que proponga seguir igual.

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Ahora, un contraste con la idea anterior es que los indecisos son los menos participativos en encuestas y procesos electorales. Muchos de los que no votan son de este perfil y por ello los que quieren el cambio, votan más. Se puede atribuir una buena explicación del Brexit a esto, los que querían quedar como estaban, no salieron a votar y los que querían el cambio fueron los primeros en formarse. Lo mismo el triunfo de Trump para presidente de USA, los más conservadores votaron menos y los que querían un cambio drástico no perdieron la oportunidad de hacer valer su voto.

En la elección pasada, de acuerdo a muchas encuestas, se hacia notar que la sexta parte no tenía decidido su voto y es muy posible que ello haya generado un cambio sobre lo que reportaban.

Hay otro personaje a considerar: El que no dice la verdad. Por ejemplo, las ideas de Trump eran radicales, incluso caían en lo racista. ¿Podemos pensar que una persona encuestada no se siente cómoda diciendo que comulga con sus ideas? (aunque por dentro sí lo haga). Por lo cual en un afán de no verse mal en sociedad es mejor no manifestar ideas que no sean socialmente aceptadas.

La elección es polarizada y hay personajes controvertidos con los cuales aceptar que estamos a favor de sus ideas, no nos dejan bien. Por lo anterior, alguien puede decir que votará por un candidato y realmente hacer algo distinto para no verse mal.

Tamaño de la muestra

La pregunta mágica ¿cuántas encuestas se necesitan para tener representatividad?

Entendamos primero que la representatividad es relativa de acuerdo a cada quien. Un porcentaje de error puede tener mayor representatividad para una persona o para otra. Es tan fácil como decir si una sopa está caliente. Yo puedo probarla y percibir que sí y aun con la misma temperatura otra persona probarla y decir que no. Nadie está mal, es lo que interpretamos de la temperatura de la sopa, aunque sea la misma. No hay ley universal sobre lo que es estadísticamente representativo, aunque sí hay convencionalismos aceptados.

La mayoría no tiene claro lo que es una muestra robusta y hay elementos para pensar que una buena parte de la población que lee cuántas personas fueran entrevistadas, decida su representatividad en función de si le suena mucho o poco. Vamos a tocar el tema de la estadística y cómo leerla, pero antes hay que explicar que toda muestra tiene no uno, sino DOS TIPOS de error para representar a su población o universo.

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El primer error no tiene que ver con estadística. Tiene que ver con lo que ya se dijo y se refiere a que la encuesta no sea representativa por un tema de muestra o levantamiento. Imagina que yo hago una encuesta con 5,000 casos para una marca de lujo de auto. ¡Maravilla! son muchísimos, suena bien. Sin embargo, me preguntas, ¿a quiénes entrevistaste? a lo que yo contesto “adolescentes de 13 a 19 años”. “Ya no me sirve el estudio” “¿pero por qué no? si aplicamos la fórmula para el error de precisión, sin duda va a ser pequeño con respecto a la mayoría de las encuestas” ¿no?

Si lo vemos sólo en términos de la fórmula así será, pero es sentido común que los adolescentes no son representativos de la compra de autos de lujo; aunque triplique la muestra no va a servir. Lo mismo aquí, aunque yo entreviste a muchas personas si no fueron adecuadamente muestreadas, para representar al universo, no es robusto. Por ejemplo, que no se haya ponderado la muestra o se haya ido sólo a zonas densas de población.

Vale la pena hacer notar que incluso una muestra pequeña puede ser a este nivel más representativa que una mayor si se ponderó adecuadamente y se cuidaron elementos de levantamiento. El tema es que aquí entra el criterio, no la estadística. Por lo cual si este error no nos convence, no es representativo aún cuando se hagan muchas encuestas.

El otro error es el que se llama muestral y es la diferencia que existe respecto al dato real del universo y lo que la muestra dice. Mientras no se entreviste a toda la población el error muestral va a existir. Entre más encuestas se hagan, este error se hace pequeño. Éste es el que comúnmente vemos con un porcentaje en las letras chiquitas cuando algunas encuestas nos explican la metodología.

¿Cómo se lee?, ejemplo: si un candidato tiene una preferencia del 40% en la encuesta con un margen de error del 6% se interpreta que, de la población total representada por esa muestra, entre el 34% y el 46% (40% +/- 6%) va a votar por él. Lo anterior siempre con un margen de certeza estadística, normalmente 95% (es decir hay un 5% de probabilidad de que ese error no sea cierto).

Por lo cual, el dato se lee así “si la votación fuera el día de hoy, entre el 34% al 46% votaría por él (no necesariamente el 40%) con un 95% de confianza”. ¿Qué pasa si tenemos otro candidato que tiene 35% en las preferencias electorales con por ejemplo un 5% de error (sí, el error puede ser distinto para cada candidato en el mismo gráfico). Este candidato tiene entre 30% y 40% de reparto al mismo nivel de confianza (35% +/- 5%).

Y aquí viene lo bueno; lo que la encuesta está diciendo y que muchos no ven, es que el primer candidato recibirá entre el 34% y 46% de los votos y el otro entre el 30% y el 40%. Quiere decir que los rangos de su preferencia se cruzan. Esto es lo que vulgarmente se llama “empate técnico”. Quiere decir que, aunque veamos que un candidato tiene 40% y otro 35%, estadísticamente están empatados y no se puede declarar un ganador. Si los rangos de error no se cruzan, entonces sí, estadísticamente al nivel de confianza correspondiente, uno es más alto que el otro.

¿Entonces sirven las encuestas o no?

Claro que sirven, y mucho. Tanto que incluso los mismos candidatos hablan de ellas y valoran los resultados de su campaña de acuerdo a lo que éstas indican. Sin embargo, lo más fácil es irse con el resultado, pero es importante no dejar de leer la metodología.

Lógicamente lo que más nos interesa es formar una opinión basada en los resultados, pero para que sea objetiva, hay que acotarla con los criterios aquí descritos. Por ejemplo, si la encuesta dice que fue telefónica en tres ciudades, así tómala, no representa a todo el país, pero sí a ese grupo de personas que puede tener su representatividad.

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Las encuestas que se exhiben públicamente son para darnos una idea de un proceso que nos interesa a todos, pero también son armas que utilizan los involucrados para mover nuestra opinión a su favor. Es válido también tener una duda razonada sobre la honestidad que hay detrás de los números, lógicamente una empresa se juega su prestigio en lo que reporta. Ciertamente, más allá del rigor científico no existen auditorías conocidas al público sobre la veracidad de los datos y manipulación de los mismos.

Para la mayoría de las agencias (nunca “casas encuestadoras” por favor), el hecho de que el público le llegue a dar poca credibilidad a las encuestas electorales nos lleva a la tonta conclusión de que no sirven porque el resultado final difiere de lo que se dijo. Habrá que darse cuenta de que estas diferencias pueden suceder por lo aquí explicado u otras razones. Sin embargo, su desviación sobre el resultado de la contienda electoral final no debe interpretarse como algo negativo.

Las encuestas electorales forman una pequeña parte de las muchas temáticas que hacemos las agencias de inteligencia de mercados. De ninguna manera se debe relacionar su efectividad en otras industrias con el uso que le dan los políticos. La inteligencia de mercados ayuda a que la gente tenga mejores productos y servicios en su vida.

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Interpretación de encuestas electorales, más allá del resultados